Almaci de Zansha II...grande era la prisa del mago y grande la desconfianza de Almaci. A medida que avanzaba el relato, la suave voz del nieto de Ixiextranímides mencionaba muchos de los extraños objetos que los rodeaban y los hacía cobrar vida.Sin embargo, pequeños detalles, ajenos al relato, le llamaron la atención.De la trastienda salía un leve humo de color cuasiamarillo/negroazulado, distintivo de la quema de kjare, cristal orgánico que crece en las tierras de Eshivor, lugar donde vivían los Nekgan, famosos por comerciar con ilusiones fruto de sustancias dudosas.Almaci, no prestó atención a las
Almaci de ZanshaAlmaci de Zansha visitó a un mago que dijo tener cientos de medicinas milagrosas que había comprado a los almanartos, tribu que se creía repleta toda de brujos, hechiceros, magos y alquimistas no siempre de la mejor clase. Díjole que aquellas yerbas en especial las había cultivado hacía ya muchos siglos "el mago del sombrero del suave cardo" o Çalmaníadesxandros, que como todo el mundo sabe es el único de los 108 magos de la misteriosa orden Saneyri del que se tiene constancia real de su existencia; del resto de los almanartos de los que se dice que participaron en la Batalla de las
Xellepohexiv (Espanol)LA IMAGEN NO ES MÍAESTE TEXTO ESTÁ INSPIRADO EN MULTIVERSE 9561 POR SDELRUSSI GRACIASThe english version is avaliable here. Está disponible una versión más reducida en mi blog aquí.LO SIENTO POR TANTAS Y TAN EXTENSAS NOTAS A PIE DE PÁGINA PERO CREO QUE ES NECESARIO PARA ENTENDER LA HISTORIA EN SU CONJUNTO.Xellepohexiv (hermano de Tjaoei)1, es uno de los Devoradores 2. Este Devorador no es tan importante como Egas o cualquiera de los Devoradores más conocidos como Yelhveus, la Esencia de la Paranoia o El Enemigo, pero aún así ha destruido una cantidad incontable de Universos y Pla
Encuentro con la Esencia de la ParanoiapÂsu'ya se abrió paso entre la membrana que lo separaba de la pálida luz. Cayó con estrépito, rebotando contra el suelo irregular y magullándose aún más las alas y el lomo. A duras penas consiguió detener su bajada justo a unos metros donde el suelo se desvanecía en las sombras.Al acercarse al borde vio que la hasta entonces pedregosa e irregular cuesta terminaba en una pared totalmente vertical que ascendía desde las profundidades. Era tan lisa que parecía mármol pulido.Se apartó del precipicio y observó sus maltrechas alas, incapaces de volar debido a las heridas