Era una noche tranquila
era una noche negra
susurros de vapor metálico
se arrastraban por el suelo.
Era una luna manchada
un clamor lento,
pero constante.
Era el aullido de las criaturas
que pueblan el subsuelo.
Era un grito desgarrador
destruyendo ciudades de plata.
Era un cielo gris, no negro:
era una estrella muerta alrededor de todos los soles.
los rodeaba con el pensamiento,
pero eran demasiado pequeños,
demasiado delicados.
Sucumbían ante la fuerza arrolladora
de la marea de los susurros sin origen.
Cadenas flotando en el espacio infinito
pozos de los que brotan sonidos marítimos.
Un mar lleno de sangre, un mar lleno de alegría.
¿Porqué traicionar?
¿Qué es el odio sino frustación?
Todos los seres son el mismo ser que se sueña a sí mismo.
Todo el mal es bien y el bien es mal.
Sólo el vacío permanece.
Sólo el tiempo es enemigo.